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  • Foto del escritorPaulina Vázquez

Siempre habían estado ahí




Piedras de San José del Cabo, 2022.


El inicio de este proyecto comienza con un cambio de rumbo en mi vida. Al apartarme de la vida laboral dentro de la exhibición del cine me volví a insertar en el mundito del arte desde un lugar que me resulta más que conocido: la investigación.


Empezó todo meses antes de mi renuncia, un día que con mi amada amiga Karina Solorzano fui a caminar a Coyoacán y a platicar sobre la vida y nuestros intentos de vincularnos con otros seres humanos. Siempre hablamos de amor, de películas, de la familia, de la vida, de libros y gatos. Encontrar con quién compartir pasiones en común es una gran alegría. Esto fue antes de que Karina se fuera a la Pampa (como le decía a modo de broma) y cuando pasamos por U-Tópicas -una librería que nos gusta mucho- decidimos entrar con la promesa de solo ir a ver.


Esa promesa fue satisfactoriamente rota, pues compramos más de un libro ambas y nos fotografiamos al hacerlo. En esa ocasión en la que el amor como siempre era un tema de amplia curiosidad para nosotras encontré incada en un estante un libro de ahora es una especie de oráculo. Anne Dufourmantelle, fue una talentosa filósofa y psicoanalista francesa, autora de muchos libros pero el que me inicio en este camino fue ‘En caso de Amor. Psicopatología de la vida amorosa’. (También adquirí ‘El elogio del riesgo’ que aún no leo).

El caso es que este libro me conmovió en una forma atroz, la manera de Anne de escribir, de golpear con la pasión de sus palabras y la forma de estructurar sus postulados fueron lo que comenzó a encauzar este viaje. Estaba una tarde frente al mar mientras leía ese libro de tan delicadas tapas la siguiente frase:


"Se debería observar más a los minerales, los guijarros, la lava petrificada, los fósiles, la roca –ellos nos dicen lo que somos. Es en esta mineralidad que nos atrincheramos cuando el amor nos es retirado".

Y fue así que fui consciente de mi propio endurecimiento, de la gran roca pesada en la que se había convertido mi corazón después del amor que fue retirado. Dos duelos: la muerte de mi abuelo, el proyecto de vida disuelto que había planeado con Luis Ángel.


Me había postulado a la maestría pensando en un proyecto sobre mi abuelo, "Huellas de la ausencia", sin embargo no era su ausencia, sino que su muerte me recordó mi propia mortalidad y lanzó un montón de preguntas al aire que creo que ahora empiezo a resolver.


Si ya antes de su muerte empezaba a preguntarme sobre el amor con la serie de cartas bordadas, este acontecimiento abrió una grieta que ahora veo ha marcado una exploración muy particular de la que seguiré escribiendo más adelante.

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